En este trabajo intentaré desarrollar sobre algunos aspectos del rol tutorial en el marco de propuestas de enseñanza y aprendizaje mediadas por tecnologías.
Así, conceptualizaré el rol del tutor en los entornos virtuales, señalando las similitudes y diferencias entre los escenarios presenciales y los que son a distancia. Señalaré también al adulto en situación de aprendizaje en vinculación con las particularidades de los entornos virtuales, sin dejar de hacer referencia nuevamente al rol del tutor en esta escena.
Acerca del tutor
Existe una variedad de términos relacionados con la actividad docente: maestro, docente, profesor, facilitador, instructor y tutor.
El termino tutor, suele utilizarse en sistemas educativos formales como en aquellos vinculados a la educación para el trabajo. La connotación dada a este término varía según el contexto. En algunos ámbitos educativos, mientras que el profesor titular es el responsable final del curso, el tutor es el que realiza asistencia a la docencia. En los programas de educación a distancia, el tutor es el encargado de implementar el diseño del curso con un grupo concreto de alumnos. (Valenzuela, página 9).
Pero, más allá de los términos que utilicemos ¿En qué radica la especificad de la labor del tutor? ¿Existen diferencias entre el docente presencial y el docente a distancia? ¿Cuáles son las competencias esperables en la docencia a distancia?
Durante la implementación de un curso, el tutor debe atender, fundamentalmente, a tres áreas:
§ Área académica: esta es su función principal, la misma esta relacionada con vincular a los alumnos con los contenidos a aprender.
§ Área administrativa: el tutor debe dar seguimiento o canalizar, a las vías correspondientes, todo lo relativo al ingreso al campus – matriculación, avisos, etc.-
§ Área tecnológica: requiere un conocimiento básico en el buen uso de las herramientas que el campus ofrece. Conocimiento que debe utilizar en el asesoramiento y/o acompañamiento dado a los participantes.
Valenzuela, en “Habilidades para la Tutoria a la distancia”, realiza un cuadro comparativo entre las competencias requeridas. Detallo las mencionadas por este autor, haciendo énfasis en las características que estas competencias adquieren en las modalidades a distancia:
§ Dominio de los contenidos de la materia o curso: ambos docentes deben tener un conocimiento profundo y actualizado de los contenidos, conociendo también los diferentes puntos de vista. La diferencia entre un docente presencial y uno a distancia, es que éste último no tiene que dar cuenta de estos conocimientos “en vivo”.
§ Estimulación del interés de los alumnos por el contenido de la materia o curso: esta es una actividad propia de los dos tipos de docentes, pero los recursos que utiliza el docente a distancia son muy diferentes de los utilizados por el docente presencial. Podríamos decir que la motivación es un aspecto central a la hora de realizar una actividad en torno a la enseñanza y el aprendizaje. Aún así, éste aspecto toma dimensiones centrales en las modalidades a distancia dado que en estos son fundamentales la autorregulación y la autonomía. Aquí el apoyo y la cercanía del tutor sostienen la independencia de la tarea y facilitan la confianza del alumno.
§ Planeación de la materia o curso: los objetivos, temas, formas de trabajar deben estar definidos por los docentes en ambos tipos de enseñanza, aún así la realizada a distancia supone mayores niveles de organización y anticipación.
§ Organización y claridad en la presentación de ideas: mientras que en la educación presencial este aspecto es importante, sobre todo, en la comunicación verbal; en la educación a distancia estas capacidades deben darse en la comunicación escrita. Así, para lograr una comunicación eficaz deben ser claros y precisos tanto en el contenido de los mensajes como en el estilo comunicativo. El tutor debe evitar el mal entendido y el sobre entendido, los mensajes ambiguos, las generalizaciones, las contradicciones, las frases incompletas, el silencio y la ausencia. Así como también, las normas de interacción en los entornos – Netiquetas-.
§ Valoración de los contenidos de aprendizaje: dada que la educación a distancia suele tener como destinatarios a los adultos, lo referido a revalorizar las experiencias previas se torna un aspecto fundamental.
§ Sensibilidad para captar el progreso en los aprendizajes de los alumnos/ participantes: este aspecto se torna más difícil en la educación a distancia dado que “falta” la retroalimentación que puede darse en una modalidad presencial, algo así como el clima del aula. Considero que los usos que se hacen de diferentes instancias de evaluación o corte – como las encuestas iniciales, de medio término, etc.- tienen como función realizar un diagnóstico del punto de partida de los participantes, de los progresos, obstáculos, etc. También puede hacerse uso de recursos diferentes a los de la clase presencial a la hora de favorecer la retroalimentación, por ejemplo: el uso de mensajerías internas[1].
§ Utilidad de las tareas y ayudas para la enseñanza y los aprendizajes: en el caso de la educación a distancia este aspecto señala la necesariedad del conocimiento de las competencias tecnológicas para utilizar diferentes recursos. En principio, podemos pensar en como el hipertexto nos favorece la utilización de diferentes recursos: conexión con otros textos, páginas, material audiovisual. Asimismo, otros recursos y programas: blogs; web quest; el programa E-Iluminatte, el Skype; por sólo mencionar algunos.
§ Manejo del grupo: requiere habilidades en todo lo referido al manejo de las diferentes instancias sincrónicas y asincrónicas de comunicación: los foros, mensajerias internas, etc.
§ Promoción de la participación de los alumn@s: En ambos tipos de docente, se requiere de la activa participación de los alumn@s. En el caso de la educación a distancia se requiere la promoción de la participación activa en las diferentes instancias sincrónicas y asincronicas. Valenzuela señala que facilitar la participación es uno de los desafíos de todo proceso educativo. Refiere también que existen diferentes estrategias para estimular la participación según el momento del curso o materia, por ejemplo algunas estrategias al inicio del curso, podrían ser dar la bienvenida, enviar recordatorios, ver si tienen las claves, comentar los contenidos del curso y los objetivos de cada etapa, incluida la presentación de cada participante en el foro. Con estas acciones se estaría estimulando la inclusión en la comunidad virtual Respecto de la participación, el tutor debe facilitar también la comunicación con otros, estimulando la expresión, la pregunta, el comentario, todo aquello que resulte de utilidad al cumplimiento de los objetivos del curso.
§ Relaciones entre el profesor y los alumnos: en la educación a distancia supone poner en acto las normas de las Netiquetas.
§ Evaluación de los aprendizajes: dependen fundamentalmente de las características del curso. Junto con las retralimentaciones, constituye, según Valenzuela, uno de los aspectos centrales en relación al rol del tutor.
§ Asistencia y puntualidad: es necesario, en la educación a distancia, definir claramente cuál será la presencia en los diferentes espacios sincrónicos y asincrónicos. Asimismo, considero que la presencia adquiere diferentes características según los espacios utilizados y los momentos del curso o materia, así como también están vinculadas a los tres ejes de la tarea del tutor.
Así vemos que si pensamos en las características esperables en relación a los aspectos mencionados entre el docente presencial y el docente a distancia, nos encontramos con que son más las similitudes que las diferencias. Coincido con Valenzuela quién plantea que las diferencias radican en cuestiones más de forma que de fondo en lo que hace a la tarea.
Otro aspecto fundamental a la hora de pensar en lo educativo en torno a las TICs, es pensar en el adulto en situación de aprendizaje. Elijo al adulto en situación de aprendizaje, para intentar ampliar algunas de las cuestiones vistas en el curso – en donde en general, se hacía referencia a la escolaridad primaria-.
En el caso de los adultos, y sobre todo pensando en lo educativo en el pos grado, las formas y modalidades de la capacitación no deben ser incoherentes con las formas habituales en que se desarrollan las tareas. Así, cuando alguien se está capacitando está trabajando y/o esta enriqueciendo o problematizando esas formas de trabajo. En este sentido, debe ser muy clara la percepción de la utilidad del aprendizaje, siendo que los mismos deben favorecer nuevas posibilidades de hacer.
Más arriba, mencionaba como uno de los aspectos claves en la educación a distancia es la participación. En el caso de la educación de adultos, la participación es un requisito ineludible. Los adultos realizan sus procesos educativos con expectativas de ser escuchados, de que se le tolere el disenso, el dudar, cuestionar, no entender, aportar. Su condición de igual debe regir también para las relaciones que se establecen entre los distintos participantes. De todos modos, debe entenderse que este adulto tiene también una relación asimétrica respecto del tutor, por lo menos en lo que hace a los roles diferenciados al interior de la propuesta educativa del curso o materia.
Por otro lado, al encarar una acción de capacitación es imprescindible tener en cuenta el pasado y la experiencia de los participantes.
Otra cuestión a tener en cuenta es la evaluación del adulto. Debe servir de medio para facilitar a los alumnos el logro de los objetivos del aprendizaje. Señalando entonces aquellos aspectos que deberían mejorarse para que estos objetivos se logren.
Ubicando al adulto en situación de aprendizaje retomo los planteos de Daniel Levy sobre los aprendizajes/ habilidades intelectuales necesarios en los entornos virtuales:
§ Gran capacidad de autoaprendizaje;
§ Coordinación de mas de una tarea simultáneamente;
§ Concentración y atención en mas de una acción;
§ Rápida lectura situacional en los entornos,
§ Capacidad de investigación;
§ Confianza en sus dominios;
§ Desarrollo de la memoria operativa;
§ Decodificación iconográfica;
§ Capacidad de síntesis operacional y lingüística;
§ Coordinación vasomotora;
§ Capacidad de transferencia de conocimientos en el funcionamiento de los programas;
§ Capacidad de búsqueda de información;
§ Habilidades sociales para operar en red.
El adulto y los entornos virtuales
Al comenzar una experiencia educativa en un entorno virtual ubica a los adultos frente a un escenario de aprendizaje nuevo, o por lo menos, no usual. Los temores y ansiedades frente a lo novedoso, suelen ser más profundos si tenemos presente la metáfora entre los nativos y los inmigrantes en el uso de las TICs.
Más arriba veíamos que una de las funciones del tutor es transmitir las habilidades informáticas. En este proceso de enseñanza y apropiación del entorno juega un papel determinante el profesor/tutor virtual. Así, el participante y el tutor deben facilitar el querer aprender, teniendo en cuenta la ansiedad, la necesidad del trabajo paulatino, minimizando el miedo a equivocarse, animándose a dudar, a preguntar, a ensayar. Razones por las cuales es necesario suponer un tiempo de familiarización con el entorno virtual, con las herramientas y recursos que este ofrece.
Existen diferentes dificultades y desafíos que podría enfrentar el alumno o participante: no saber cómo navegar en el aula virtual; no saber quién es el tutor ni como localizarlo; no conocer a los demás participantes; los demás participantes no dialogan entre sí durante el desarrollo de los foros; etc.
Será función del tutor generar confianza en la modalidad; favorecer la participación y las discusiones en torno a las propuestas en pos de favorecer aprendizajes colaborativos.
Pensar en propuestas de enseñanza y aprendizaje mediadas por tecnologías resulta algo novedoso. En este sentido, considero al rol tutorial como un rol en construcción.
Lic. Vanesa Schwarz
Abril, 2011
Bibliografía utilizada
Collazos, C. A., Guerrero, L. y Vergara, A. (2001) Aprendizaje colaborativo: un cambio en el rol del profesor. 3r Taller sobre Educación sobre Informática, Punta Arenas, Chile, noviembre de 2001.
Instituto Nacional de la Administración Pública. (2009). Fragmento del texto El adulto en situación de aprendizaje, en el curso de Formación de equipos de e- learning 2.0. Módulo de diseño de actividades. Unidad 6 A.
Valenzuela, R. (2002). Habilidades para la tutoría a distancia. Cap. 5. FODEPAL. Universidad Politécnica de Madrid. España. Junio 2002.
Valverde Berrocoso, J. y Garrido Arroyo, M.C. (2005). La función tutorial en entornos virtuales de aprendizaje: comunicación y comunidad, Revista Latinoamericana de Tecnología Educativa, 4 (1), 153-167.
[1] Al respecto, Valenzuela hace un extenso desarrollo de las características que debe adquirir la retroalimentación – Páginas 21 a 35-.